LA PRIMERA TITAN DESERT DE GOBIK

La primera Titan Desert de Gobik

La Titan Desert de 2019 siempre tendrá un sabor especial para Gobik y su gente. Ha sido la primera de una colaboración que se espera larga y fructífera en el tiempo, una colaboración que tiene un primer capítulo y cinco episodios escritos entre dunas, tierra, pistas y desierto puro y duro.

Alberto Ayala, responsable de marketing de Gobik y desplazado a la primera parte de la carrera, describe la Garmin Titan Desert como “una aventura en toda su extensión, desde el primer momento que pones el pie en la prueba lo percibes. Para nosotros fue un reto, porque era nuestra primera experiencia de partner en la carrera llevando a cabo un servicio pionero de lavandería”.

“Sobre el papel es más sencillo dar servicio a 800 corredores que en cualquier otra carrera más multitudinaria, sin embargo, en la Titan Desert tenemos un nivel entre los participantes que exigía dar lo mejor en cada momento” prosigue Alberto. Lo cierto es que “aunque en el desierto es todo más accidentado, más complicado, donde el nivel de experiencia y conocimiento de la organización es un punto muy importante e influye, vaya si influye”.

Y no sólo eso, a nivel de participante, el reto no es sólo dar pedales, más y mejor que el resto: “La clave es la navegación, incluso por delante de dar pedales, tener esas dunas delante y saber cómo y por dónde abordarlas”.

Un recuerdo para Fernando Civera

 La mala fortuna ha querido no obstante que esta primera edición signifique un triste renglón para la memoria de una carrera que presenció la primera muerte de su historia. El recuerdo de Fernando Civera y su pérdida pervivirá en los anales lúgubres de la carrera, una tragedia de esas que nadie puede prevenir.

“Ese día era un tanto especial, era etapa maratón y los corredores dormían en un campamento intermedio y no con el grueso de la organización -sigue explicando Alberto Ayala-. La información nos llegó por la tarde y fue un palo enorme para todos”.

Una experiencia para repetir

 Con todo, Alberto que “esto es algo para repetir, evidentemente acabas cansado, pero con la sensación de haber visto algo único, una aventura en el desierto, tormentas de arena, lluvia... todo acompañado de una convivencia de unas 1000 personas en un campamento un día tras otro”

En Gobik repartieron el trabajo en dos turnos: “mi compañera Sonia Francés y yo en la primera mitad para que Gino Dona y Mónica Sanjuan nos tomaran el relevo y tuvieran el privilegio de estampar el sello de “finisher 2019” en los maillots que habíamos entregado al inicio a cada uno de los participantes” nos especifica Alberto.

Lejos de la oficina, sin embargo también hubo “rutina” por el desierto: “A las seis de la mañana el speaker despertaba a todo el campamento. Compartíamos desayuno con los corredores y tras la salida, íbamos a nuestra haima para tener todo dispuesto para la llegada, incluido el servicio de lavandería”

Y un recuerdo, una imagen: “Lo que más me impresionó fue la llegada a la primera meta de Oscar Valdepeñas, integrante del Test Factory Team de Gobik, que corría en pareja junto a Alberto García -CEO de Gobik-. Llegó roto. Con la voz aun entrecortada nos contó que desde el kilómetro veinte iba vacío, con muy malas sensaciones y lo que se le vino encima fue mucho más duro de lo esperado. Alberto le ayudó a superar esa primera etapa y fue a mejor con los días, al punto que acabaron ganando en la modalidad de corporate”.

 

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor

Fotos: AFP Franck Fife / TWS C. Casal / Garmin Titan Desert